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miércoles, 29 de diciembre de 2010


Alfa y Omega,
llamas candentes e insurrectas
navegando en tus pupilas de aplomo delirante
Con la resquebrajada figura de ultramar
perdiendo la compostura decente,
inculcada en la hoja platinada del retorcido abeto
en la esquina congruente.
Si el mañana era quimera de soslayo,
el campo era trigal embravecido en las ascuas del ayer.
Ente libre subyugando las mandrágoras de deseos
indecibles e irreverentes,
boca arriba sobre lentejuelas octagonales,
colisiones de minerales candentes.
Eras el relevo de mentiras ribeteadas
en el lomo negro de un gato en martes trece,
una mezcla de Rin Tin Tin con poeta y actor,
fuegos fatuos de cementerios enterrados
en los calabozos del cerebro detractor.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Estaban tan solos que se olvidaron hasta de la soledad


Los acogíamos en moradas tibias, el frío recubriendo imparcialmente los detalles del jardín. Algunos se presentaban en dinteles escondidos, otros arañaban con suavidad la madera de la entrada, en esos terrenos no se escatimaban recursos a la hora edificar, pero sí a la hora de socorrer, aunque solo debiesen donar un poco de leche.

El viento soplaba las esquinas de piedra, cuando maullaban o ladraban no faltaba un buen samaritano que arrojase –por las ventanas- agua hirviendo, “para ayudar a la comunidad” era su principal excusa, titulada fielmente: lema.

Otros los dejábamos entrar, argumentando que eran víctimas sin afecto, el tiempo hizo jactarme de aquellas palabras, en realidad nosotros éramos los que necesitábamos cariño, ¿protegíamos o nos protegían? ¿Cuántas veces reposaron cómodos en un mismo colchón?

Nos faltaba tanto amor que ni siquiera capaces éramos de aceptarlo.

El humano, obviando lo notorio, para no variar.

viernes, 17 de diciembre de 2010

¡Qué abominación!

No les ruegues que no vuelvan, son fantasmas, espíritus de cementerios pasados y claustrofóbicos adormilados. En el ocaso divergente el verde del lugar tiñe un cielo agotado de resistir, y lo analizas despectivo, allí arriba sin presentar batalla, tan supremo que parecía… decide caer para no cambiar. ¡Qué decepción!

Usas llaves encontradas en vías, quizás subterráneas, con motivo de atrapar la esencia embaucadora, pero levita la materia desestructurada, las almas gritan en son de socorro, nadie lo percibe. ¡Qué recepción!

Y el rayo intercepta antenas escondidas, murmurando en su caída para recibir atención, las personas corren para enterrar el amuleto, pero golpea inigualablemente en la tierra recién sembrada… ¡Qué explosión!

domingo, 31 de octubre de 2010

Raquíticos y Calaveras

La fuerza abrasadora del mar consigue atraer algunas ostras perdidas junto con la corriente estival, arena por doquier, cangrejos escondidos y soledad en cada rincón.

No es que no haya personas en esta playa, pero que estén juntas no significa que estén acompañadas. ¿Cuántas veces observamos vida humana congregada en parques, edificios, escuelas? ¿Cuántos de ellos llevan impresa en su mirada una sonrisa? ¿Todos? Es probable, pero ahora contestadme la siguiente pregunta: ¿Cuántos de ellos sonríen verdaderamente? ¿Ninguno? Más probable aún.

Sombrillas esparcidas en estratégicas posiciones, conversaciones mundanas, una joven se lleva a su boca el helado que acaba de comprar, al parecer es de agua y de un fuerte color rojo llameante, lo aleja con un gesto despectivo, frunciendo los labios en una mueca de desagrado. ¿A qué sabe el helado? Es un gusto fuerte, que se adhiere a cada enzima corporal, amargo pero dulce a la vez, recorre el organismo como las motas de polvo en un rayo solar, sabe a tierra, humedad, sangre, basura, si lo definimos mejor: sabe a muerte. Igual que el jugo y las galletas que guardaron impecablemente para la ocasión, el aire huele a muerte y a desesperación.

¡Procesión de frágiles y vacuos envoltorios!

sábado, 23 de octubre de 2010

Vertiente diagramada que acaricia las rocas,
edificios que recaen derramando ladrillos en las calles,
bocas que reclaman necesidades,
manos que perforan el contorno de márgenes lapidarios.
La túnica que flota señalando culpables,
y ellos caminan con decisión hacia la silla eléctrica.
Electricidad por los poros turbios del mañana,
intercambio de miradas apaleadas en cubículos
que muestran sonoros chirridos y
puertas que se cierran detrás de nosotros.
Escalofríos cuando una oca recorre
las tumbas en que han de enterrarnos,
el moho carcome los huesos sin arrojar.
¡Que imponente la escalera mientras chorrea
degradación invitándonos a subir!
Y camino un peldaño,
y subo otro peldaño, y siempre cuento en las horas
olvidadas los recuerdos que ya olvidé.
Esquivo el número trece, para no tocar esa
madera putrefacta que anota mis acciones
entre gusanos blancos que estallan repletos de pus,
cerebros y pulmones,
Chubasco de abejas negras con sus aguijones.

Retrato caleidoscópico


El chico recordaba haber visto a su hermano durante horas jugar con un objeto que no podía clasificar. No le preguntó qué era, ni dónde lo había conseguido, ni qué habitaba su interior que lo hiciese tan especial como para que admirasen su contenido con detenimiento exasperado. Al fin ese suceso desapareció, abatido con una frase cortante producida por su hermano: "Que porquería este viejo artefacto."
Se llevaban diez años de diferencia y, por ese entonces, el chico cursaba tercer grado. Regresaba corriendo de la escuela enfrentando una batalla imaginaria con dragones, aunque los fines de semana podían ser vampiros, siempre y cuando él no estuviese trabajando en el cuartel policial como detective.
Raras veces cruzaba palabras con su hermano, que se encerraba en la habitación que le correspondía para realizar las tareas encomendadas en el colegio, estaba en último año y en breve comenzaría la facultad, razón por la cual sus padres lo perseguían con acotaciones como "hay que pensar en el futuro", "no pierdas tiempo en aquello que no sirve", "mejor que estudies o ni siquiera Dios podrá ayudarte" pero, en vista de que Martín mantenía su firme posición de ateo, no le molestaban los reproches, sermones o consejos de sus padres que involucraran un ser superior. Ellos gustaban de proferir discursos pero sin relacionarse de manera directa con su hijo.
El chico no recibía mucha atención por esos días, solía estar en el patio buscando insectos para estudiar bajo su lupa -prefería las mantis religiosas ya que sus rostros tenían, a su parecer, cierto aire humanoide- o espiando a los vecinos por encima de los tejados, tarea complicada cuando lo escuchaban y se veía obligado a correr para esconderse, procurando no romperse una pierna si resbalaba con tejas quebradas o flojas por las continuas tormentas que recaían en la población.
Cuando la atención de sus padres se enfocó en un núcleo central basado en él, no encontraba parangón en el contexto social, acostumbrado a la soledad en que se había criado deseaba que su hermano volviese. Claro, los padres ahora notaban que sus hijos crecían, que las plantas se marchitaban aunque fuesen regadas, que al día le pisaba los talones la noche, a punto de alcanzarlo.
Le dieron la habitación del hermano, que era notoriamente más espaciosa, con un doble ropero y pegatinas de equipos de fútbol que había decidido no llevar a la facultad. El chico transformó el ambiente oscuro en lo que podría considerarse la cueva de un entomólogo, con imágenes de insectos volando, colecciones de diminutos visitantes nocturnos reposaban en frascos de vidrio esperando su turno para ser inspeccionados, y algún juguete reciclado de su etapa anterior. Así, en poco tiempo, el lugar pasó a tener su aroma, su toque personal y dejó de pertenecer a su hermano.
Un día, mientras el chico buscaba debajo de la cama algo vivo e interesante para cortar con su bisturí, se topó de improviso con el objeto que su hermano había calificado con falta de sentido. Lo llevó instintivamente a su ojo izquierdo y, mientras cerraba el derecho, lo comenzó a girar con el movimiento decidido y rítmico de las manos.
Arrojándolo al suelo corrió desesperado escaleras arriba, buscando el teléfono, tanteando la negrura que se alzaba sobre la casa, mientras el sol se ocultaba detrás de los árboles para descansar hasta el próximo amanecer. Encontró el viejo celular de su padre en el escritorio de los documentos a pagar, con gruesas lágrimas que desbordaban por las mejillas ahora coloradas, apretó la tecla correspondiente al marcado automático que lo contactaría con su hermano.
- ¿Papá?- preguntó la voz al otro lado.
- No, Martín, no puedo soportarlo..
- ¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Están bien mamá y papá?
- Ellos están trabajando. ¿Por qué lo dejaste?
- ¿Por qué dejé qué cosa? ¡Estoy ocupado y a diez kilómetros como para que me llames!- su tono exacerbado iba en aumento.
- El caleidoscopio, sé que se llama así porque vi su nombre dentro, vi muerte, Martín, vi sueños, esperanzas, gente que lloraba. ¿Por qué, Martín, por qué un chico de mi edad debe ver cosas como esas en un cilindro? Personas que se odian, personas que se ahorcan, otras se envenenan, algunas se aman, pero en poco...
- ¡Basta! ¿El caleidoscopio? Esa basura está rota, por eso la dejé.-
El hermano cortó, el chico se arrodilló mientras sostenía su cabeza con los débiles brazos, los objetos le circulaban la mente poblada de ideas que no conseguía comprender..
Guerras atómicas, flechas con fuego, cerdos que chillaban en mataderos y matarifes que sonreían acorralando su presa, madres que sufrían la muerte de sus hijos, esclavizadores y esclavizados, triángulos amorosos, dolor, tristeza y muerte dejando un punto final a la oración demacrada.
Y, aunque cuando el chico se armó de valor para investigar el misterioso suceso, como impulsado por la voz de Martín, el mismo dejó de funcionar mostrando simplemente vidrios rotos en su interior, decidió conservarlo, el ruido que hacía al girar convocaba la imagen de cuchillos volando hacia el vacío con un sonido entrecortado de naturaleza incinerada. Así, el chico pasó horas dándole vueltas a los crujientes cimientos que ya no mostraban galaxias, sino polvo estancado que parecía no existir.

jueves, 21 de octubre de 2010

Publicación Dedicada.




R.L. Stine (Robert Lawrence Stine) nació el 8 de Octubre de 1943.
En Nueva York se dedicó a narrar libros humorísticos infantiles, actividad que comenzó en 1968.
Allá por los años 80, publicó su primer novela de terror: Cita a ciegas. Se especializó en este género de manera impresionante, siendo el creador de la famosa colección Goosebumps (Escalofríos en América Latina) que cuenta con más de 50 libros, entre los que se destacan: "La niña y el monstruo", "¡Lo encontramos debajo del fregadero!", "Sonríe y muérete", "El reloj fatal" y el tan aclamado: "La noche del muñeco viviente" que, no conforme con dejar en vela a miles de niños de distintos países, tuvo su segunda y tercera parte con el fin de continuar robando horas de sueño. Cumpliendo con su cometido: "¡Cuidado, lector! Usted está a punto de llevarse un susto, de sentir Escalofríos."

Esta colección fue llevada a la pantalla chica, producida por Hyperion Pictures y Protocol Entertainment, en asociación con Scholastic Corporation, y emitida en el canal Fox Kids, en esos años 90 en que la televisión aún guardaba un mínimo de buena programación y algunos niños todavía disfrutábamos teniendo la oportunidad de mirar Cuentos de la Cripta en lugar de novelas sin sentido y con alto contenido sexual. Stine fue presentador de los capítulos, realizando distintas puestas en escena al previo comienzo de los mismos.

R.L. Stine también es autor de otras colecciones como: "Fantasmas, de Fear Street", donde los personajes principales también son chicos que se encuentran en la preadolescencia. En los libros de Stine uno puede notar la intención del autor de incorporar valores a los más jóvenes, se contempla cierto aire de heroísmo, chicos que superan sus más terribles miedos con ayuda de sus amigos o, en algunas ocasiones, hermanos.

Me despido con un:

¡Gracias, Stine, por habernos entregado el camino hacia la oscuridad!

Y por último,

Recomendación: Para todos aquellos que tengan parientes o conocidos jóvenes a los cuales desean realizar un regalo, les recomiendo que opten por títulos de este autor, se llevarán grandes recuerdos cuando sean adolescentes.

A continuación algunas imágenes:


miércoles, 20 de octubre de 2010

Carta II


Mi ausencia repentina y sin explicación aparente dio por finalizada.

Necesitaba escribirte para recordar quién soy, qué es lo que busco en estos pasillos de muerte acumulada, de insectos que zumban alrededor de carne putrefacta.

El día del aniversario hacía frío, incluso cayeron algunas gotas sobre las baldosas del barrio, casualmente cuadrados blancos y negros, me llevó al argumento de que quizás algún Dios gustaba de jugar al ajedrez o a las damas de manera imaginaria en nuestras calles.

Entonces miraste a través de mis ojos, como tantas otras veces, y sentiste el olor del aire viciado de tormenta, te regocijaste en el intento acostumbrado de vivir un segundo más experimentando los placeres terrenales que ningún paraíso jamás compraría.

¿Y cuántas noches debía levantarme sintiendo el aroma a un cigarrillo que jamás encendí pero que parecía conocer y agradarme? ¿Qué me llevaba a dejar el retrato intacto con tu mirada atrapada?

Debo pedirte perdón y confesarte que, sin razones ni justificativos, hay momentos en que el pánico se apodera de mis creencias, cuando proyecto tu llegada y no tu partida, cuando pienso que te apoderarás sin reparos de mí ser.

Una tarde me encontraba con una amiga, como solía pasarnos acabamos contando historias de terror, un ruido inesperado tiñó la casa de tonos oscuros, ella me miró y a continuación pronunció: cuando estoy con vos suelen ocurrir estas cosas, es como si te siguieran. No, ¿sabés qué? Es como si los fantasmas estuviesen adentro tuyo.

Y nadie pudo estar más acertado en la historia. La vida pasa, y la gente pasa con la vida, al menos la gente común, todos tienen una particularidad: suelen jurar que se quedarán para siempre. En ciertas ocasiones y con determinadas personas estuve a punto de contar el secreto, aún a sabiendas de que, quizás, dejaría de ocurrir si lo pronunciaba en voz alta, generalmente un hecho terminaba con la relación, hasta que comprendí que nadie iba a quedarse, porque a nadie le importabas vos, ni yo, ni Europe, ni Verónica, no les importaba saber que no había bailes y tampoco mujeres.

Esas madrugadas ambiguas en que temo tu aparición reclamando mi cuerpo prestado sin plazo de devolución y a la vez rezo por una señal. No, nadie nunca estaba, por eso el barco debía subir el ancla nuevamente y continuar viaje, quizás encontremos otro pueblo que no se llame Verónica, quizás en él hallemos algún bar, para tomarnos unas copas y contarnos qué es de la vida, cómo van las cosas del otro lado, cómo continuaron las rutinas de este barrio y cómo comunicarnos sin caer en la demencia… mientras a través de las ventanas el golpe irregular de la tormenta azota las terrazas de chapa.

Siempre apareces en el fondo de mis ojos, en esos espacios en que uno no desea mirar por temor.

¿Hay postales donde estás?

martes, 19 de octubre de 2010


I want to learn how to fly
I want to be respected
I want to get lucky
I want to get out of this dump
I just want to watch TV
I want to be loved
I want to be different
I want a brother and sister
I'd just rather be forgotten
I want to save the world
I want to be understood
I want to be rich
Man, I just want to be somebody
Julie's got the word today
She lost her job just one last pay
Life don't come easy anymore
Still strugglin'on by herself
Got a picture of Jimmy
There on the shelf
And she looks at him and says
Why did we let it go
I know that sometimes baby
We didn't see things eye-to-eye
But I got just one question
Did we have to say goodbye
Just like prisoners in paradise
Still far from heaven's door
We had it all but still we
Wanted more
Now I realize that I can't
Turn back the future's here
To stay but hey
We're just children of tomorrow
Hangin' on to yesterday
Jimmy still recalls the night
When he took his guitar
And headed on out
To find the big time
That was his dream
He gave up his past
And made it alright
But there's something missin'
In his heart tonight
Sometimes what you want
Ain't what you need
He misses drivin' down
To the lake at night
Holdin' his baby
In his arms so tight
Ain't it hard to find illusions
When you're livin' in a memory
Just like prisoners in paradise
So close but yet so far
There will come a time
No matter who you are
When you ask yourself
Was it right or wrong
For me to turn away but hey
We're just children of tomorrow
Hangin' on to yesterday.

(Europe.)

lunes, 18 de octubre de 2010

Ingrata imaginación


En esa hora determinada del anochecer, cuando solo el ulular de las aves nocturnas encandila nuestro sueño, escuché el sonido de un tren que, a mi parecer de cálculos adormecidos, no creí lejano.

Inmediatamente no pude obstruir el pensamiento que afloró a la superficie de la zona agradable entre el cerebro imaginable y los acertijos de la ciencia, quizá se trataba de Charlie el Chu-Chu, con su simpático rostro buscando amistad y buena compañía, o Blaine el Mono, con su lunático traqueteo desenfrenado intentando ahogar las palabras tontas, porque él no quería entrar en juegos tontos, o el expreso de Hogwarts, donde quién sabe qué aventuras enfrentaría el nuevo año escolar…

Opté por dormir mientras vagaba por esos paisajes en ocasiones desérticos porque, al fin y al cabo, cualquier aventura aquejaría o entretendría a otro protagonista, la gente normal simplemente sentía el vibrar de los carriles, los otros malditos afortunados iban en los vagones, mientras dormíamos. Que injusto había sido el Dios que confería nuestras andanzas.

viernes, 15 de octubre de 2010

Aunque sus palabras sonaban mejor, eran casi tan falsas como las ella. Porque solamente se trataba de eso: palabras y, lo deprimente, es que ella las había creído.

Volviendo de mi viaje intangible por los pasillos de lo deplorable y regresando a la realidad, sin más finalidad que retomar la seria costumbre de las preocupaciones que valen más que la ineptitud.
Período de desintoxicación.

Materiales:
-Libros.
-Sopa.
-Café.

martes, 28 de septiembre de 2010


Dudas tú espíritu estremecían
En el sonar de un otoño vagabundo
Se reflejaba en el rostro moribundo
De un verano que en tus ojos arremetía.
Y en una batalla distraída
Caían tus defensas en destello furibundo
Aceptando la llegada que anunciaba tú retiro.
Las damas llorando el sentimiento iracundo
Que acompaña la negación de cada muerte
Refugiada en el sentimiento latente, gritando:
¡No te irás de éste mundo!
Tus ojos desterrando imponentes Ríos
Se alzaban sobre el Paraná
Cosechando desvaríos antes de acabar.
Danzaban pájaros en las sombras
Que regabas al pasar
Y en la oscuridad una alondra,
En cruel vaticinio
Marcó con una pluma el final.
Mas sólo tú recuerdo mantengo con fervor
En las estaciones del pasar,
Pues un jardín no es nostalgia sin error
Y la vida no se negocia en un bazar.
En el nervio incandescente de una noche
Que abrazando tu esqueleto
Cualquier pacto resulta tentador
Con la chance de comprobar tu sinrazón.
Y la mantis nuevamente
Me despierta de los sueños
Para avisarme incompetente
Que Sergio ya murió.

lunes, 27 de septiembre de 2010

El viejo que se vistió de gris


Nunca una frase debería empezar con las palabras 'no puedo', ya que por consiguiente afirmaríamos la obligación de evitar -o no continuar- determinado hecho.
Si tenían que hacerlo sería sin errores, porque las cosas rápidas no eran duraderas, decía siempre la madre de Marcos. Meditaron durante meses los factores determinantes para trazar un plan infalible que, ciertamente, tildaban de inexistente cuando la madrugada caía sobre ellos en el patio de abedules.
Mañana quizá será el día en que podamos concretarlo, pensaba Jazmín, pero luego ocurría un percance como la repentina aparición de Susana, con su trapo de piso y balde repleto de agua, recorriendo los pasillos de la casa para que sus dueños pudiesen lucir pisos exageradamente pulcros en las tertulias recurrentes de los Domingos por las tardes.
-No desesperes, el momento llegará.- Le decía Marcos, entonces su vida volvía a poseer sentido, porque significaba que él la esperaría.
A veces tenían miedo, ella apenas una niña de 16 años y él un hombre de 20, planeando asuntos inimaginables que harían sonrojar a las damiselas que asistían a los banquetes, pero cuando se miraban recobraban la cordura, aún sabiendo que si alguien se enteraba estarían condenados por los pecados cometidos.
Ya pasados diez días del primer intento fallido, Jazmín recibió un mensaje debajo de la puerta de su habitación: "Ésta noche." Y, como era de esperarse, estaba firmado con una gruesa cursiva inglesa que rezaba M.
Por esa época varias personas notaron la repentina cercanía entre Marcos y Jazmín, alguna que otra mirada de soslayo que no pretendía más que postergar la aceptación de su querer, señales secretas que pertenecían al mundo que crearon para no sentirse solos; Julia, la cocinera, aseguraba haberlos encontrado susurrándose misteriosas oraciones al oído. Por lo tanto, Jazmín decidió que lo más sensato sería tragarse el papel que acababa de leer, de esa manera nadie podía volver a encontrarlo en el caso de que intentasen unir cabos sueltos.
Bajó a la recepción y allí encontró a su querido y bienintencionado Marcos, manteniendo una conversación con ocho hombres que, por supuesto, pertenecían a la clase alta. Que clima terrible, mis pacientes no soportan la humedad, dijo uno de los doctores, a mi no me molesta, para hacer cuentas no necesito un día determinado, se jactó el contador, mientras Marcos los observaba con una media sonrisa.
Jazmín pasó a toda prisa por el pasillo, no sin antes dedicarle una mirada con sorna a su allegado, no comprendía cómo Marcos representaba de manera tan perfecta el papel que le había tocado, participaba de conversaciones mundanas sin permitir que decayese el ambiente, hasta ella temía que no fingiese.
Lo esperó durante hora y media sentada en una silla roja que evocaba su infancia, aunque no estuviese alejada de esos vestigios de ardor infantil. Cuando él llegó sintió que el corazón explotaría debido al exceso de adrenalina, estaban en la última pieza de la casa donde los ricos arrojaban los trastos que ya no les servían más que para incomodar en las fiestas. Se miraron y, cuando una lágrima asomó a los ojos de Jazmín, Marcos la abrazó hablándole al oído:

- No hay forma de volver el tiempo atrás.-

Le arrancó con despecho el tapado rojo que lucía con esmero, ella miró los ojos azules que la acompañaban desde que tenía uso de razón y, por primera vez en mucho tiempo, se sintió segura. Debían hacerlo, no de manera individual, sino juntos, ambas cosas eran extremadamente distintas. Así que Jazmín puso la mano derecha sobre el tapado, Marcos la izquierda, a continuación, cubrieron la cabeza del viejo para que éste ya dejase de respirar.

Ahora era Marcos quien lloraba, pero no fue razón suficiente para que detuvieran el accionar, pues los planes se llevaban a cabo bien y hasta el final. El Viejo los había cuidado durante toda su niñez, en el esplendor de la salud y los juegos, era la nostalgia en persona pero jamás negaba una sonrisa. Cuando los adinerados se juntaban a fumar habanos, él prefería llevar a Jazmín y Marcos al jardín de la casa, donde les recitaba poesía y cuentos para hermanos pequeñines que soñaban con ser piratas. Si estaban castigados por alguna travesura, él les acercaba secretamente chocolate. Todo lo que un buen abuelo haría por sus nietos. Cuando Julio enfermó varias personas mayores se responsabilizaron de su cuidado, tras dos años de agonía y sin mejora, lo confinaron a la habitación oscura donde sólo colocaban bártulos insignificantes y alguna que otra mascota que ya no querían. El Viejo (como lo apodaron los comerciantes no por su edad sino por su piel repleta de arrugas provocadas por el exceso de trabajo) ya no tenía cura para su enfermedad, hogar donde vivir, ni razón en la cual refugiarse, por lo tanto era deber de Jazmín y Marcos acabar con esa tortura ya que ellos, en su condición de asesinos, eran los únicos que lo amaban a él y no a su dinero.

Mientras en recepción sonaba una balada, las carcajadas como estruendos de platos rotos recorrían el pasillo indicando que los invitados habían comenzado a ingerir alcohol desde temprano, El Viejo miró a los captores y recobrando el control de su cerebro por un último segundo les trasmitió agradecimiento.

Tuvieron años para meditar lo ocurrido ese nueve de enero, pero a la única conclusión que lograron abordad fue que, tras la partida del Viejo, jamás volvieron a ser los mismo, ni ellos, ni la casa, que se tiñó de gris muerte.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

La casa del ayer


Ciertas puertas deberían permanecer cerradas por tiempo indeterminado. Quizás no abrirlas nunca sería la solución.
Cuando lo anterior ocurrió y los fantasmas salieron de la pieza, como si ellos mismos fuesen un rompecabezas de entes macabros y taciturnos, las personas se vieron atrapadas en laberintos transparentes guiados por los impulsos de vidas pasadas. Llegaron para enmendar errores, otros no podían evolucionar pero necesitaban sobrevivir. Algunos sin esperanzas, menos alejados de círculos concéntricos que delimitaban oscuros tanques de agua donde quién sabe qué podría haberse retorcido hasta morir, desde una paloma hasta un niño.
Nos miramos con ojos de Pandora intentando cerrar su caja misteriosa, con cinta, clavos, madera, lo que estuviese en nuestro alcance para bloquear la inmensa puerta, porque el intercambio de fantasmas había finalizado y era hora de alejarse.
Y la llave plateada giró por última vez dando a comprender que la historia se acababa en ese porche, la casa en la avenida seguía rugiendo, gritando, traspasando las barreras del sonido mental para infiltrarse en las comisuras del cerebro con un mensaje de: Volverás, será tarde, la puerta te absorberá, serás parte de esto por siempre.
Crucé las calles sin mirar sus nombres, sin detenerme a recuperar el aliento, porque quería desprenderme por completo de las ataduras que se habían cruzado en mi camino. Luego de recorrer unas diez manzanas a paso de liebre, enterré la llave en un jardín primaveral de una casa victoriana, la puerta sería problema de otro que respondiese a su llamado.
Nunca más, me dije esa noche y, estos días en que veo las estrellas alejadas del planeta sabiendo que ningún Dios aceptará mis súplicas, un escalofrío me recorre las vértebras mientras pienso: Volveré, será tarde… Pues todos regresaremos a ésa construcción para ser fantasmas olvidados de cenizas pisadas y muerte embravecida, recorriendo el living individual flotando sobre aquella arruinada alfombra que tuve la oportunidad de ver en contadas ocasiones, cuando mi vida titilaba entre el ahora y el después.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Los pájaros interplanetarios



Ella veía en el mural un grupo de garzas marcianas preocupadas por el indescifrable existencialismo, enredadas cual mata de polvo incandescente, deshilvanadas como telares antiquísimos de tierras orientales donde el humo de los fogones encierra historias rememoradas en las noches de estrellas y búhos. Ella contradecía los colores vivaces con su interpretación doliente sobre los rostros de las aves, el curandero de un pueblo hecho trizas en un tiroteo desfavorecedor.

Él, en un descuido, había derramado pintura sobre la pared, esparciendo la vertiente denigrante de la imaginación ajena.

Ella tenía un mundo que comenzaba con el abecedario, y a cada sustancia confería una voz, con un riego de rosas deshilachadas que hablaban sobre ecuaciones humanas… Arañaba cada superficie con su mente, un fragmento de vidrio evocaba el pasado, miles de manos eran capacitadas para portarlo en su intervalo, quizá una mujer europea lo lucía en forma de zarcillo simulando las joyas que había dejado en su tierra natal, tal vez un reparador asistiendo un televisor en blanco y negro rompió una botella y, en consecuencia, dejó caer el transparente material.

Ella parecía derramar a través sus poros lo espiritual y energético, por esta variante nunca nadie se atrevió a decirle que aquel mural, no era mural, sino mancha de un distraído. Buscó por años al creador de la obra para pedirle una explicación y murió en la gloria de no haberla encontrado.

Que se lleven lo que gusten, decía, pues los ideales aún no pueden sustraerse, mas seré pobre en lo económico pero las convicciones hacen girar mi mundo."

Y, cuando el crepúsculo divagaba rumiando su propio final, ella repasaba el contorno de las figuras del mural que se alzaba en la intersección de las calles Francia e Hirigoyen, de fondo sonaba un tango en el bar de la esquina, mientras se preguntaba: ¿Qué pensarán, esta noche, las garzas de Marte?

domingo, 1 de agosto de 2010

viernes, 30 de julio de 2010

No más ataduras, mi cuenta pendiente es vivir.


Cuando las luces del cementerio se apagaron, los faroles repletos de insectos dejaron de emitir color. El cielo se teñía de rosa, y veíamos caer la noche abrazados por primera vez.
Ambos concordamos sobre los árboles eran un poco como los de Un saco de Huesos, parecían señalar quién sabe qué. Las lápidas podían verse a la perfección, hermitañas conteniendo el aliento de un cuerpo difunto. La estatua de la virgen se movía junto con el imponente viento que helaba nuestros rostros. Nos miramos una vez de pie, vamos, no me mientas ahora, los dos sabíamos en el fondo que era la despedida, por eso nos besamos. Fue un beso frío pero necesario, de unos labios que sabían a dolor y consuelo, reproche, agonía, caminos que se separaban.
No más besos para nosotros, no más palabras de reconciliación, era un 19...y como había empezado debió terminar.
Y ahora el vacío de mi pecho es tan intenso que temo no poder llenarlo jamás.
Perdón, pero debo reconocer que hasta la despedida fue perfecta, como todo a su lado.
¿Quién jugaría conmigo a invocar espíritus? ¿Quién entendería mis frases sueltas?
Nadie, esa era la respuesta. Sin embargo no tengo más opción que enfrentarme a la realidad, teníamos todo, corazón, pero ya no puedo esperarte, es hora de que empiece a vivir mi propio destino.
La virgen blanca nos estudió con parcimonia, ¡por Dios, si hasta ella notaba que el final era absurdo!
No agradecerte sería injusto, pues fui barro moldeado por tus manos de artesano que sin saberlo me invitaron a volar, la noche estrellada me esperó y ahora que sueltas mis brazos no sé cuál de los senderos elegir.
El color rosa da lugar al negro regular de la noche, la luna llena se alza ante nosotros, esperando que los licántropos aúllen mientras indagábamos en los ojos del otro, que ya no decían nada.
Y nos alejamos de la mano. Al momento en que saltamos la reja, pues hasta el guardia del cementerio se empeñaba en no dejarnos escapar procurando cerrar cada una de las puertas con sus respectivos candados, sentimos el estruendo del lazo rompiéndose.

Buenas noches, Pistolero, jamás dejarás de ser parte de mi Ka. Quizá, quién sabe, vuelvan a unirse nuestras rutas.
Me quedo acá, con el corazón por la mitad y promesas que desearía cumplir.
Ruego que pueda hacerme más fuerte con esta experiencia, algún día daré vuelta la cabeza hacia el pasado que hoy es presente y el dolor no pesará toneladas, la nostalgia se esconderá entre los recuerdos...pero sobreviviré. ¿No?
Iré lejos con el fin de meditar y, al volver, otros brazos esperarán el regreso.
¡Qué cuchillos estremecen mi carne desmembrada en el tormento del Adiós!

martes, 27 de julio de 2010

Al rato te alcanzo...


Siniestros y arcaicos

Intereses extirpados de la piel emblemática, corteza

Terrestre, garabatos de alquitrán y rocas talladas,

Utilitario vaho desértico del

Ya mencionado cataclismo raquítico.

Antaño malvón absorbido del invierno fatuo,

Terco pesimismo del

Ignorante viajero que evita preguntar

El nombre de las calles para proseguir su

Natural camino.

Estirado callejón prohibido, ladrillos

Sangrantes del ocaso

Clandestino.

Ambivalencia exiliada por cámaras góticas

Rugiendo en el polvo olvidado del

Inmigrante burlado por sus desertores.

Ñácaro devorado por la

Oratoria desmedida de los bestiales

Nidos circundantes,

Oníricamente entablado almirante

Variando rumbos

Entrecortados por accionar temporales.

Negativa extrañada, agobiante

Genética problemática

Asaltando el tubo descortés que

Suena con el chirrido de las cucarachas

Pestilentes,

Orquídeas divagantes de la nocturna

Red sinfónica insonora

Elementalmente conectada a

Los amplificadores públicos,

Posibles fallas vespertinas

Ocasionadas por un

Corazón aplastado deteniendo

Ornamentalmente el funcionamiento

Quebrado de lo ineludible.

Una voz alzándose siembra maíz,

Es hora de cosechar dudas.

Me pregunto- se dice- ¿Si no punzará más

El Diablo de un infierno frío?

Queda boquiabierto meditando en la frontera

Uninominal de la abolición de razones que

Ennegrecen el porche

De su patio solitario

Asumiendo el porvenir.

No crean nuestras palabras

¿Quién dice, Cariño, que debemos morir cuando el Sol explote?
Si el fuego sucumbe a la pasión es fácil decaer cuando las luces están apagadas.
Entonces esperemos el estallido de lo que no es más que frágil y destruido corazón, para generar un vacío excluyente de sanas expectativas.
Un árbol, una hoja, una lapicera y nos bastará para innovar la magia ya existente, perfeccionada por los antiguos y degradada por los jóvenes.

No nos amemos, descendiente de centellas, porque sólo las puestas de Sol merecen ser amadas.


domingo, 25 de julio de 2010

TESTIGOS DE UNA REVOLUCIÓN.

sábado, 24 de julio de 2010

Si no duele no funciona.









Yo puedo.

jueves, 22 de julio de 2010


El hombre quitó el papel que recubría su caja de cigarrillos, lo arrojó al suelo.
Si miramos la escena completa la vereda está plagada de suciedad, envoltorios de caramelos, tarjetas de colectivo y de celulares utilizadas reposando sobre las baldosas, por no mencionar más.
Una paloma se abre paso entre la gente que, amontonada en la esquina, esperan impacientes el colectivo con rostros que expresan el enfado ocasionado por la tardanza... porque obviamente el mismo debería estar a disposición de cada uno de ellos, nada vale más que sus asuntos, la pequeña ave picotea desperdicios de comida que previamente alguien depósito en la senda peatonal.
El chico detrás del hombre la observa caminar, con su plumaje desteñido, él tiene en mano el pasaje con que pagará al transporte público, y entiendo lo que sus ojos gritan: ¿Por qué el humano trata al mundo como si fuese un basural?
Le sonrío desde mi ventanilla, tenemos vidas que siguen girando en sentidos opuestos cuando el semáforo marca la luz en verde, por unos segundos el ritmo del reloj se detuvo y ahora podía sentir como sus agujas giraban nuevamente y el peso de no poder cambiar nada recayó sobre mis hombros, una vez más.

martes, 20 de julio de 2010

Sobre novelas baratas


Me impresiona sobremanera como una corporación con su fuerza arraigada en el poder económico manipula generaciones enteras facilitando lo insondable, soy un alma que se ha equivocado de época porque la inmadurez infinita que contemplo induce a desesperados intentos de suicidios mentales.

Las burbujas que veíamos volar asombrados, reflejando cual espejo divagante y momentáneo, han sido olvidadas en su explosión atómica, derritiéndose en el aire consumista que al no lograr comprarlas decidió eliminarlas del mercado de la vida. Los molinos de viento en miniatura, los llamadores de ángeles estrangulados en árboles, toda esa poesía inviolada que consideraba infinita, los recuerdos de promesas dibujando garabatos en los pies.

Asteroides en una alcantarilla, queríamos en minoría, el resto del mundo exigió una cara bonita cantando en televisión. ¿Perfectos? No lo son, así los hacen ver.

Los aplausos darán espacio a la auténtica y efectiva democracia en sus aspectos diarios, una cuota de contexto y seis gotas de ilusión…determinados días me cuesta aferrarme a eso, pero la sonrisa debe surgir irremediablemente para enfrentar cualquier situación, aquellos que todavía nos deleitamos con el hecho de ver una luciérnaga resplandecer intermitente contra el nacimiento de la noche , seguimos acá, escondidos entre nuestros pensamientos, pero siempre presentes.

A menos eso creo yo, que no soy más que ustedes ni menos que ellos,

Luciana R.

sábado, 10 de julio de 2010

Slipping Away- Moby


All that we needed, was right The threshold is breaking, tonight

Open to everything happy and sad Seeing the good when it's all going bad Seeing the sun when I can't really see Hoping the sun will at least look at me
Focus on everything better today All that I needed I never could say Hold on to people they're slipping away Hold on to this while it's slipping away
All that we needed, tonight Are people who love us, and life I know how it feels to need Oh when we leave here, you'll see
Open to everything happy and sad Seeing the good when it's all going bad Seeing the sun when I can't really see Hoping the sun will at least look at me

Focus on everything better today All that I needed I never could say Hold on to people they're slipping away Hold on to this while it's slipping away
So long So long

Open to everything happy and sad Seeing the good when it's all going bad Seeing the sun when I can't really see Hoping the sun will at least look at me

Focus on everything better today
All that I needed I never could say

Hold on to people they're slipping away
¿Qué
es más ater
rador:
Cerrar los oj
os y
vislumbrar tanta oscuridad
o abrirlos y percatarnos de lo extremadamente solos
que estamos?

viernes, 9 de julio de 2010

En el instante en que las palabras se tornan absurdas y desproporcionales, la regular investigación se representa como una incoherencia y el sabor del error te sorprende cuando acaba transformándose en acierto, déjame decirte, que para suerte o desgracia y aunque te aterre sin previo aviso, el Señor Crucigrama hizo su entrada con luces de neón dando paso al inminente baile de la vida, abriendo las puertas negras de una nueva etapa, pero..¿quién demonios establece cuál será el color que recubra, con pinceladas o papel, el otro lado?
¿Será el momento indicado para disminuir la velocidad evitando perder o continuaré corriendo y dejando cosas atrás como hice en cada ocasión?
¿Encontraré la forma de seguir en mi renglón o me convertiré en una hoja de doble línea?

Y, como es habitual, los amaneceres tienen las respuestas, siendo el neutro oráculo del Quizá.

sábado, 3 de julio de 2010



¿Qué es lo que estás buscando? ¿Qué necesitás? ¿Que deudas intentás saldar? ¿Quién es él?
Una vuelta en Buggy, el viento contra el cuerpo, en cada esquina del físico etéreo, destruyendo los ademanes del mañana. Hoy, diluvio explicándonos que vivimos, derramando sus brazos helados entre la comisura de los labios sonrientes. El cabello erizado por el frenesí del murmullo en tus oídos. El insecto introduciendo los conductos de consumo en piel, perforando las capas del recinto próximo a estallar. The Beatles en revolución, la radio reflexiva y permanente a máxima potencia y el acelerador marchando como corresponde, con prisa. Símbolos de la paz manifestándose, gente que todavía tenía esperanzas y creencias.
En el barco. Allí estoy, esperando alcanzar tierra para subir al auto y aproximarme a la carretera.
Reír.
¿Dónde te quedarías? Allí, promesas incumplidas son asuntos pendientes.
Lo que quiero es estar sola.
Me gusta la nostalgia, el sabor de la derrota que es un triunfo.
El período de transición. ¿Cuánto tiempo tendremos, corazón? ¿Cuánto tiempo resistirá esto? ¿Cuándo se desmoronará? ¿Cuándo las nubes dejarán de ser nubes para ser hombres?
Es el mundo indicado, pero el tiempo incorrecto.
El primer paso en la maratón desquiciada del hoy es apropiarme del cuadro de una cantina para reemplazar mi feo retrato sin dirección. Esa cantina de sillas rojas y viejo oeste.
¿Cómo describo el intercambio, la sensación de que algo me ha sido arrebatado?

jueves, 1 de julio de 2010


22-08-77
Un abismo que se estrecha y estremece a los corazones. Tus palabras escritas en papel, un fenómeno visible, no una fotografía en blanco y negro, sino tus memorias, tus letras.
"...pero no se asusten que no es nada grabe", es notable como al destino le molestó aquella oración, porque el negro de la nada fue la explosión del todo. Porque no estás.
Porque esto era un blog y ahora es una tabla de ouija. La casa del lago cibernética.
Y dejo lo que sea, me olvido de mi vida si querés, por otra carta. Simulando que contestaste a mi anterior llamado, sabías lo que pasaba.
¿Cuántas? ¿Cuatro? Sí, cuatro veces tuvieron que tomarte la fotografía del documento por no querer recortarte las patillas. Que rebelde eras con tus corbatas y sacos.
Y en Verónica no había bailes, tampoco mujeres.
Y yo con la espalda contra el ropero, eufórica. Una carta.

miércoles, 30 de junio de 2010

50 cosas que me gustaría concretar antes de Morir.


1) Tirarme con un paracaídas desde un avión.
2) Ir a Bs.As. en mi propio auto.
3) Leer la colección completa de Stephen King.
4) Realizar la torta perfecta, la que sueño desde que tengo uso de razón.
5) Remontar un barrilete. Sí, nunca lo hice.
6) Pararme en un puente y mirar hacia el cielo mientras el Sol se oculta.
7) Vivir una experiencia paranormal extrema.
8) Sentir que hago algo bien.
9) Tener una pelea al estilo Hollywood. (Ejemplo: Decirle de la mejor manera - y de forma valiente- al Jefe las actitudes que te molestan, golpear el escritorio, renunciar, bajar del edificio, abrir la puerta principal y ver luz sobre tus párpados mientras sientes una sonrisa de triunfo.)
10) Ir a una discoteca con Música Retro.
11) Dormir en la Habitación 1408 de un Hotel.
12) Dormir en un Hotel con Siete Puertas, con la posibilidad de optar por cualquiera.
13) Bailar un lento. En lo posible Imagine, Every rose has its thorm o Prisoners in paradise.
14) Soltar un globo con un mensaje adentro.
15) Llamar por teléfono a un desconocido para citar una frase de X libro.
16) Hacer un mural dedicado a La Torre Oscura.
17) Pasar una noche tenebrosa en carpa, lejos de mi casa.
18) Dar una vuelta en Parapente.
19) Volver a sentir el sabor de una Dona en mi boca.
20) Ir a tomar un helado disfrazada.
21) Pasar una noche en el cementerio.
22) Hacer una broma pesada.
23) Decorar una habitación al estilo Pistolero.
24) Asustar a un niño.
25) Teñirme de negro.
26) Ir a un curso de pintura.
27) Dos palabras: bungee jumping.
28) Hacer un cd compilado con mis temas preferidos.
29) Encontrar los Casetes de él.
30) Terminar de llegar a la cima del Uritorco.
31) Colgar adornos en el techo de mi habitación.
32) Armar un rompecabezas de 19.000 piezas.
33) Conducir de noche y vislumbrar un suceso extraño.
34) ¡Tomarme un Bloody Mary!
35) Andar en Bicicleta o Patines con una gran cantidad de personas.
36) Realizar un rescate abierto.
37) Tener una Noche de Brujas con todas las letras.
38) Liberar pájaros.
39) Aprender a interpretar My Darling Clementine en guitarra.
40) Volver a tener mi hamaca colgante en un árbol.
41) Plantar vegetales, una huerta en mi patio.
42) Cuidar una gallina.
43) Pasar una noche en un Faro.
44) Colgar un Farol.
45) Tener una colección de Relojes, pero que no estén en funcionamiento.
48) Descontrolarme, golpear objetos con un palo de Golf y gritar.
49) Romper un teléfono con una Bate de Baseball.
50) Ir a una fiesta con un antifaz.