
Alfa y Omega,
llamas candentes e insurrectas
navegando en tus pupilas de aplomo delirante
Con la resquebrajada figura de ultramar
perdiendo la compostura decente,
inculcada en la hoja platinada del retorcido abeto
en la esquina congruente.
Si el mañana era quimera de soslayo,
el campo era trigal embravecido en las ascuas del ayer.
Ente libre subyugando las mandrágoras de deseos
indecibles e irreverentes,
boca arriba sobre lentejuelas octagonales,
colisiones de minerales candentes.
Eras el relevo de mentiras ribeteadas
en el lomo negro de un gato en martes trece,
una mezcla de Rin Tin Tin con poeta y actor,
fuegos fatuos de cementerios enterrados
en los calabozos del cerebro detractor.




No hay comentarios:
Publicar un comentario
Pájaros han volado.