1) Tirarme con un paracaídas desde un avión. 2) Ir a Bs.As. en mi propio auto. 3) Leer la colección completa de Stephen King. 4) Realizar la torta perfecta, la que sueño desde que tengo uso de razón. 5) Remontar un barrilete. Sí, nunca lo hice. 6) Pararme en un puente y mirar hacia el cielo mientras el Sol se oculta. 7) Vivir una experiencia paranormal extrema. 8) Sentir que hago algo bien. 9) Tener una pelea al estilo Hollywood. (Ejemplo: Decirle de la mejor manera - y de forma valiente- al Jefe las actitudes que te molestan, golpear el escritorio, renunciar, bajar del edificio, abrir la puerta principal y ver luz sobre tus párpados mientras sientes una sonrisa de triunfo.) 10) Ir a una discoteca con Música Retro. 11) Dormir en la Habitación 1408 de un Hotel. 12) Dormir en un Hotel con Siete Puertas, con la posibilidad de optar por cualquiera. 13) Bailar un lento. En lo posible Imagine, Every rose has its thorm o Prisoners in paradise. 14) Soltar un globo con un mensaje adentro. 15) Llamar por teléfono a un desconocido para citar una frase de X libro. 16) Hacer un mural dedicado a La Torre Oscura. 17) Pasar una noche tenebrosa en carpa, lejos de mi casa. 18) Dar una vuelta en Parapente. 19) Volver a sentir el sabor de una Dona en mi boca. 20) Ir a tomar un helado disfrazada. 21) Pasar una noche en el cementerio. 22) Hacer una broma pesada. 23) Decorar una habitación al estilo Pistolero. 24) Asustar a un niño. 25) Teñirme de negro. 26) Ir a un curso de pintura. 27) Dos palabras: bungee jumping. 28) Hacer un cd compilado con mis temas preferidos. 29) Encontrar los Casetes de él. 30) Terminar de llegar a la cima del Uritorco. 31) Colgar adornos en el techo de mi habitación. 32) Armar un rompecabezas de 19.000 piezas. 33) Conducir de noche y vislumbrar un suceso extraño. 34) ¡Tomarme un Bloody Mary! 35) Andar en Bicicleta o Patines con una gran cantidad de personas. 36) Realizar un rescate abierto. 37) Tener una Noche de Brujas con todas las letras. 38) Liberar pájaros. 39) Aprender a interpretar My Darling Clementine en guitarra. 40) Volver a tener mi hamaca colgante en un árbol. 41) Plantar vegetales, una huerta en mi patio. 42) Cuidar una gallina. 43) Pasar una noche en un Faro. 44) Colgar un Farol. 45) Tener una colección de Relojes, pero que no estén en funcionamiento. 48) Descontrolarme, golpear objetos con un palo de Golf y gritar. 49) Romper un teléfono con una Bate de Baseball. 50) Ir a una fiesta con un antifaz.
Estos días de nostalgias absurdas, Invierno. Si supieses que a veces creo que llegué a este lugar con el único objetivo de cumplir todo aquello que no tuviste la oportunidad de aprovechar. Concurrentes pensamientos que explican mis errores, si una guía me detallara paso por paso lo que debo realizar, resumen secreto escondido más allá, menos cercano al final del principio de esta comedia, de esta obra repleta de entendidos incompletos. Si existiera una forma directa de escucharte, aunque recorriendo tus caminos, la tierra que circundabas, los árboles que miraste con tus ojos color miel, las estrellas que cobijaron humildemente el poco sueño que acarreabas y las muchas pasiones que no querías dejar ir, siento a mi lado la presión de años plagados de incomodidades, sufrimientos del pasado. Si estuviese dentro de un marco factible daría la mitad de la vida que me ha tocado en gracia por una solitaria tarde donde poder intercambiar nuestros pensamientos, un día, quizá una hora y el sacrificio valdría la pena. Porque te amo, sin conocerte lo hago. Y en uno de los mundos estoy con vos, y envidio a esa persona que tiene la suerte de poseerte de cierta forma. Y descargo mis problemas en este pedazo de nada, en esta miseria de vidrio, plástico y metal. No es la primera ni la última carta, ni lágrima con tus miles de nombres, pentagramas que ninguno de los dos podrá olvidar. Alguna vez, sí, alguna vez... Sé que así será. Realmente debo aferrarme a creerlo.
A través del opaco vidrio que dividía el comercio de las –en ese día- solitarias calles, a través de las gotas que regresaban al suelo antes derramándose sobre el mismo ventanal, a través de las hojas que descendían u ascendían por efecto del impulso del viento, a través de cada presentación pudo ver el negro banco de la plaza. Al lado del farol, por supuesto.
- ¿Cuál se llevará?- le preguntó el hombre de camisa y corbata que estaba delante de ella.
Sacudió su cabeza para volver a la realidad, justo cuando comenzaba a imaginar el pasado, mientras creía visualizar al Sol abriéndose refulgente paso ante las nubes prepotentes que señalaban la derrota.
-Uno que dure siete días. ¿Es posible?- contestó.
-¿Qué dure siete días? Todos nuestros aparatos son de calidad y con garantía.- Su sonrisa se extendió, como buen vendedor. Rió, sin poder contener lo graciosas que resultaban para él aquellas palabras.
-Si…Claro, me refería- titubeó- la batería, necesito que esté cargada durante siete días, luego ya no importará.
El hombre la miró sorprendido, una ceja altanera en señal de estudiosa percepción, juntó ambas manos y las llevó a su rostro mientras debatía cuál sería el indicado.
Volvió a los minutos con un teléfono celular defensor de los modelos antiguos, asegurando que resistiría, quizás, más tiempo del solicitado. Ana sabía que mentía, pero no importaba, sólo necesitaba que durase siete días. Pagó el importe y se dirigió con rapidez a su auto, estacionado en la puerta principal del local, como el día no era óptimo para realizar compras o transacciones nadie emitió queja alguna.
Puso en condiciones al aparato que había comprado, y se apresuró para llevarlo, esa misma noche, a la casa donde su hija se había mudado. Golpeó dos veces, pero nadie atendió (era lo que esperaba, pues así las cosas sería más sencillas), por lo tanto abrió la puerta y recorrió las distintas habitaciones, pasillos, recovecos, hasta que encontró el lugar donde debía depositarlo.
A su mente recurrieron las imágenes del banco negro, las veces que habían conversado sentadas en él.
- Cuando llegue el momento, guarda el teléfono en el cajón. Si ocurre algo y, en lo más profundo del corazón, así lo deseo, te llamaré. Será nuestro secreto, pues en la nueva casa él no me dejará tener línea telefónica clásica- Le decía su hija en esa época, mientras comía algodón de azúcar y veía a los niños disputar por figuras de acción.
Ana identificó sin problemas el cajón, tiró allí el celular, desprovista de esperanzas de que Emy efectuara lo prometido. Siempre desbordó orgullo, no creía que esta ocasión fuese diferente. Pero quizás, si tenía el suficiente miedo, marcaría el número de su madre, es más, no haría falta, ya que Ana se había agendado en el celular antes de abandonarlo en el lugar acordado, sólo debía buscar el nombre y tener el valor de apretar el botón desconocido pero entendible.
Pasaron cuatro interminables días, hasta que no puedo resistir más la presión y envió ella un mensaje de texto: te extraño. Conciso, significativo, dramático en ciertos contextos. Tal vez Emy no recordaba el trato, pero si sonaba el aparato podría encontrarlo y contestar.
A medida que las horas avanzaron, mientras seguía sumando vasos con licor a su ingesta, su teléfono vibró. Sintió crujir a cada una de sus vértebras, el estómago agudizó el dolor del alcohol, y su cerebro detuvo a las neuronas. Se acercó dubitativa, viendo en la pantalla el nombre de Emy, quien después de tantos conflictos había decido olvidarse de la independencia y prefería aceptar la realidad de que esta situación le costaba tanto como a los demás, que no escapaba de sus manos.
Un mensaje tan corto como el de su madre, solamente dos palabras escritas a la fuerza pero representantes de impotencias, una mano débil escribiendo en la oscuridad alumbrada por la luz del celular, un alarido desmedido apretando Send y enviando un:
Yo también…
Ana, abatida por la nostalgia, se arrodilló y elevó sus manos a la nada, porque a dos millas de su casa y a nueve metros bajo tierra dentro de un cajón de la reconocida Funeraria Nixton quién fue su hija condenada a padecer esa maldita enfermedad desde el mismo nacimiento había mandando un mensaje de texto para ella.
Lloró como nunca antes en su vida, Emy había cumplido la promesa. Corrió hacia el coche y aceleró a velocidad extrema para llegar a la nueva casa, al cementerio donde ahora vivía la joven. Se frenó ante el mausoleo, prestando atención al silencio que recorría el lugar, sin saber si era tranquilo o exasperante. Definiciones opuestas. Ambivalencia. Ideales barrocos. Tras entrar levantó la escotilla que estaba en el centro de la habitación y, cuando se preparaba para bajar, un impulso la hizo detenerse.
Tantos años planeando la perfecta construcción del lugar. ¿Cómo iba a negárselo si era su última voluntad? Lágrimas por doquier, estaba muerta y no podía volver. Una señal no siempre es un cambio.
Los hombres con los ríos y los muertos con Dios, pensó Ana.
Y emprendió el camino de regreso a su casa. Ella la extrañaba, pero no había manera terrenal de recuperarla. Arrojó el celular a la corriente del Río de la Plata, hay mundos que no deben mezclarse. En algunos ámbitos los copos de azur son rosados, pero en otros su principal ingrediente son las telarañas del olvido.
Somos de polvo... y al polvo nos iremos, emergiendo nuestras cenizas desde la profundidad de la tierra para reencontrarnos una y otra vez.
Igual contenedor, diferente contenido; ¿mismo valor?
Dios, conserva nuestros cerebros.
Y ahora lo comprendo. No fuimos nosotros, fue la evolución. Tantos años culpando las creaciones destructivas de la humanidad para entender que sólo seguíamos un patrón, al igual que lo hicieron hace milenios los organismos unicelulares.Uno más, eso somos, pero algunos con la suficiente esperanza de continuar, de ser distintos dentro de una locura que nos permite vivir.
Todas las frases y/o textos publicados en las ENTRADAS del Blog son redactados por mí. El material que no se apega a lo dicho anteriormente lleva debajo el nombre de su lugar proveniente. Gracias!
No temas a lo que está por llegar.
"¡En el viento y en la bruma hay algo que huele a muerte!"
Pet Sematary
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"Primero vienen las sonrisas, luego las mentiras. Lo ultimo son las balas."
"Los tramposos nunca ganan y los ganadores nunca hacen trampa."
Cruel Intentions
"El bastón, las monedas, el llavero, la dócil cerradura, las tardías Notas que no leerán los pocos días que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada violeta, monumento de una tarde sin duda inolvidable y ya olvidada, el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas, láminas, umbrales, atlas, copas, clavos, nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas! Durarán más allá de nuestro olvido; no sabrán nunca que nos hemos ido."
Borges,
Las cosas.
"Una enseñanza mediocre levanta montañas alrededor de algunos dogmas asentados hace siglos, que por cierto no han perdido nada de su eterna sabiduría, pero que subsisten también confusos por toda la eternidad en medio de esta bruma y de esta niebla. "Franz Kafka.
"No me des tregua, no me perdones nunca. Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves..."
"Ya no sueña aquel niño que soñó que escribía...Corazón de María, no me dejes así."