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lunes, 26 de abril de 2010

Vibraciones subjetivas


Impropio de mi sería desnaturalizar argumentando que no disfruto de las incesantes contradicciones que presentan las calzadas. En la vida de todos llega el programado -secretamente- momento en que requieren comunicarse sin palabras, sólo por medio de líneas de conexión invisibles que transportan los mensajes haciéndolos llegar a destino irremediablemente. El viento irreverente apaleando las esquinas taciturnas, los murciélagos ecolocalizándose mientras susurran secretos propios desposeídos de cortedad, las emigrantes plumas sobrevolando tinieblas disimuladas, el camino yermo acrecentándose en la espesura poblacional superflua.

Los astros derritiéndose, derrochando significancia, desapareciendo cuando lograbas mirar a través de ellos haciéndoles perder el valor que tantos siglos atrás les confirieron.
El conformismo no alcanzado más allá de persistir colmados luego de la vacuidad.
Reconfortantes sonrisas irónicas comprobando la cerrazón foránea.
Y el círculo ascendente, estructura piramidal, raciocinio no heredado genéticamente, avanzando hacia las tuberías desahuciadas del esmerilado sideral, cósmicamente entablado.
Y el lazo flotando desde la copa de un árbol cercano, despidiéndose de aquellos reflejos cuestionables que reducían el prosaico convenio del sinrazón, hartante consonancia desajustada.
Las hojas desprendiéndose finalmente, en un derrumbe tenebroso, tolerantes de su advenimiento al suelo donde fallecerían desmembradas graciosamente por mundos no comprensibles.

Es digno de héroes proceder, de pie, ante el diluvio, como protección máscaras desintegrantes por instantes y, a cuestas, un arma imponderable: Los sueños.

sábado, 24 de abril de 2010


Perdóname si no resulté ser lo suficientemente fuerte para vos, si no logré permanecer en un estado de alegría eufórica que diese lugar al continuo entretenimiento y felicidad.
Discúlpame si no tuve el interés de quitar de mis párpados cerrados las imágenes rotas de los que mueren, pero injusto sería dejarlos en un costado para continuar con una vida maravillosa en un sentido abstracto.
Perdóname por ser una loquita que sale a difundir ideas que pocos comprenden, que va por las casas pidiendo materiales para otros, que junta firmas por causas que nacieron con ella y no quieren desprenderse, que realmente no quiere soltar.
Discúlpame si amo la literatura, si me gusta hablar de política, si me impacta Historia. Si odio que utilicen artículos antes de los nombres. Si viajo por la vida con canciones de los ochenta reproduciéndose en mi cerebro, dando lugar a llorar y reir a la vez .
Perdóname, pero en esta guerra los cambios más grandes debería darlos yo... sinceramente no puedo. Porque dar ese paso sería deslizarme irremediablemente hacia el vacío.
Dísculpame si no puedo teñir mis alas de color rosa, soy un ángel negro.
Y no te pido que te quedes, porque comprendo lo insoportable que debe ser lidiar con mis palabras tantas veces inconexas.
En determinados momentos camino en cámara lenta, tiempo fuera. En otros corro para recuperar lo perdido. Tal vez no puedes seguir mi paso, quizás no puedo/quiero empujarte, porque solo nos detenemos mutuamente.
Perdóname por ser una persona antisocial, romántica de las antiguas que envidiaban con nostalgia el tiempo pasado.
Discúlpame por no ser estética, delgada y bonita como las demás.

viernes, 23 de abril de 2010

Minoría


La verosímil insistencia del hombre por cubrir las esquinas con brillantes materiales luminiscentes, de increpar al secreto sobre las desventuras y la fatídica, tragicómica, obra de arte del nuevo nacer en una misma vida. Cuestionando la importancia – que posteriormente descalificaron- del dolor. Sancionando el vencer limpiamente debido a la desesperación que traía aparejado el mantenerse en pie, viendo como caían los pares insignificantes en sus costumbres y no en sus creencias.

¿Temían? ¿A caso las luces no poseían como fin único y cruel acabar con las sombras definitivamente? ¿Cómo trascender en un ámbito de blancura que impide la razón, encegueciéndonos, omitiendo el misterio que subyace a cada objeto?

Analizando la cadena que habitaba en los millones de organismos espléndidos, desplegando sus alas en ocasiones físicas y en otras místicas, rumiando referencias de las manos que habían rozado, antes que uno, la superficie porosa del recuerdo muerto.

Los castillos medievales que se prestaban a la imaginación, los espíritus que merodeaban en las calles vertiginosas del olvido colectivo, emergían del alma en momentos no indicados.

El resto, creyendo que podían omitir con lámparas la verdad, plagaron con las mismas a la ciudad entera. ¿Qué digo ciudad? Mundo debería pronunciar, pero hay excepciones que ameritan no ser mencionadas, más por miedo propio que por ignorancia.

Sin embargo algunos permenacemos, la gente oscura se aferra a su pedazo creciente de negrura sin dejarlo escapar, filtrándose en pequeños recovecos escondidos hacia lugares perdidos del alma de individuos ajenos. La gente oscura puede vivir en un mundo claro, cuando los colores se invierten en la representación culturar que arraiga a las palabras relacionándolas con un significado impuesto a la fuerza, doblegándola con usos y desusos, abarcándola y abandonándola al tiempo que corrían y, a la vez, se desgañitaban en sus estruendos. La gente oscura puede idear una vida en el siglo gris de las preguntas que tantos ilustraron aunque pertenezcan al siglo gris del desinterés.

¡Relámpagos oníricos derrumbando ladrillos opacos que conformaban viviendas excéntricas en un paralelismo que creíamos opuesto y alejado pero era circundante! ¡Oh, reducidos, no malgasten sus días persiguiéndonos con brújulas y faroles, pues sería imposible ceder a la verguenza de caer ante ustedes!

lunes, 12 de abril de 2010


¿Cómo explicarle a un exagerado materialista que el combustible no es petróleo sino la esperanza misma de continuar?
Avisarle a un carnicero que la culpa no es menos por aceptar la muerte de los que creyó inconscientes mientras, desangrados, se rebatían en el suelo.. Nosotros gritando: ¡Que se abran las puertas del cielo porque siguen el camino hacia Usted, Dios de los Dioses! Y deseamos oír los murmullos del viento contra las ventanas, del canto del ruiseñor anunciando que la esclavitud finalizaba.
¿Cómo difundir la existencia del sacrificio cuando es malinterpretado? ¿Qué ganamos con la muerte si los frutos se obtienen del esfuerzo del que siembra?
Y las flores que se abrían, falsos girasoles estimulados, sangre del renacimiento. Lágrima que lloramos.
La verdadera angustia proviene de la garganta y no de los ojos.
Uno intenta, falla. Dos intentan, fallan. Tres intentan, fallan. Cadena continua de entramados disfuncionales que se mezclan con la fortuna del Ser-Con. Y las palabras devaluadas que rogaban ser vistas por los ojos de los maquinistas.
Suerte de principiante, mira hacia adelanta. El sol, viene el SOL. Luz, ilumina el futuro. Seremos cuatro, cinco, treinta, infinito. Fallaremos para algunos, pero venceremos para otros.
No está perdido, las posibilidades son descubiertas por quien tiene valentía e intelecto para comprenderlas.