Y, al igual que todas las cosas, las fiestas llegan y se van rápido. Me veo obligada a reconocer que esta vez todo fue distinto... todo fue como debería haber sido siempre.
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"El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
Notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido."
Borges,
Las cosas.

Por un solo instante, tan diminuto que me costará recordarlo... Creo que me hiciste pensar en lo que es felicidad.
ResponderEliminarEl tiempo y los sucesos han gestado en mí un júbilo desvencijado.
No me resistí a ver el blog debido a la rubia tan bella que posaba en la lista de perfiles, quienes entre sus libros favoritos tienen El Fin de la Eternidad. Pero bueno, diría que no es lo que esperaba, puesto que al leer varias entradas (unas cinco de esta hacia abajo) me doy cuenta que no va conmigo lo que tratas, igualmente hago reconocimiento de un Blog Optimista, por eso te comento. Además de que sentí una fútil nostalgia al ver la foto de arriba, y por lo vacío que me siento ahora de no poder estar así con una mujer que comparada con la foto del perfil, me hiciste recordar.
Aferrate a la alegría mientras puedas, ya que es demasiado corta y pasajera; por lo menos así yo lo concibo.