

Estos días de nostalgias absurdas, Invierno.
Si supieses que a veces creo que llegué a este lugar con el único objetivo de cumplir todo aquello que no tuviste la oportunidad de aprovechar. Concurrentes pensamientos que explican mis errores, si una guía me detallara paso por paso lo que debo realizar, resumen secreto escondido más allá, menos cercano al final del principio de esta comedia, de esta obra repleta de entendidos incompletos.
Si existiera una forma directa de escucharte, aunque recorriendo tus caminos, la tierra que circundabas, los árboles que miraste con tus ojos color miel, las estrellas que cobijaron humildemente el poco sueño que acarreabas y las muchas pasiones que no querías dejar ir, siento a mi lado la presión de años plagados de incomodidades, sufrimientos del pasado.
Si estuviese dentro de un marco factible daría la mitad de la vida que me ha tocado en gracia por una solitaria tarde donde poder intercambiar nuestros pensamientos, un día, quizá una hora y el sacrificio valdría la pena.
Porque te amo, sin conocerte lo hago. Y en uno de los mundos estoy con vos, y envidio a esa persona que tiene la suerte de poseerte de cierta forma. Y descargo mis problemas en este pedazo de nada, en esta miseria de vidrio, plástico y metal. No es la primera ni la última carta, ni lágrima con tus miles de nombres, pentagramas que ninguno de los dos podrá olvidar.
Alguna vez, sí, alguna vez...
Sé que así será. Realmente debo aferrarme a creerlo.




wauu, tienes una gran capacidad de redacción, si tú lo has escrito claro...
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